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El rincón literario: Mi mejor amiga


Mi mejor amiga se llama Begoña. Es como una hermana para mí. La familia nos viene dada, no podemos elegir es un “pack” y no hablemos de la familia política. Relacionarse es muy complicado y convivir más todavía. Begoña y yo nos conocimos estudiando la carrera de psicología . Teníamos 18 años. Ella es alta, atractiva y muy alegre. Siempre sabe ver el lado bonito de las cosas . Eramos un grupo de 5 amigas muy dispares. Una especie de “spice girls” por el contraste de físico y personalidades : la empollona, la solitaria, la atrevida, la estudiosa y ella que era la más alegre y divertida. Nos fuimos a estudiar a Valencia, puesto que en nuestra ciudad sólo había colegio Universitario. Allí tuve que compartir piso con mi hermana y una amiga. Siempre he sido muy indisciplinada para ir a las clases y salaba a las que no me aportaban nada. Ella me dejaba los apuntes para poder presentarme a los exámenes . Creo que estuve todo el año sin ir a clase. Nunca me hizo la más leve insinuación si era aprovechada. También en los últimos años de la carrera había que trabajar más duro que de costumbre.

Conocimos a nuestros novios al mismo tiempo. Nos casamos con dos años de diferencia. Los dos tenían barba, mucho vivido y eran personas de las que van “de frente”.Afortunadamente seguimos con ellos.

Hice una cosa que estuvo fatal Dejé de llamarla. Vivíamos cerca en una ciudad pequeña. Un día me la encontré por la calle y me dijo que su madre había enfermado: tenía cáncer de cólon con metástasis en el pulmón. Ella es hija única y le toco hacerse cargo de todo. Estaban muy unidas. Lo pasó mal pero tuvo que hacer de tripas corazón y aprender a ser valiente para hacer más fáciles en lo posible los últimos días de la persona que amaba profundamente. Se llevó a su padre a vivir con ella. Siempre había vivido con su abuelo y eso muestra su gran generosidad . No se queja de los choques en la convivencia, de las meteduras de pata y los malos entendidos. Se rie de ellos y piensa que todo tiene solución.

Cuando me comentó la enfermedad de su madre, algo se revolvió dentro de mí. Me arrepentí profundamente de haberla tenido tan abandonada . Teníamos dos hijos de la misma edad. Comencé a visitarla y retomamos la amistad en el mismo punto dónde la habíamos dejado. No tuvo en cuenta el abandono de que fué objeto por mi parte y siempre le estaré agradecida por ello. Es una persona tan buena que hace que siempre te sientas reconfortada por el hecho tan simple de ir visitarla. Y eso que son visitas de médico, con mucha prisa siempre. Fué mucho más el consuelo que me dió que el que pudo lograr de mí.

Mi marido sufrió “mobbing laboral” . Nuestras amistades de muchos años desaparecieron por arte de magia. Amigos que nos invitaban a cenar, dejaron de llamar. Nos criticaron con dureza. Me sentí defraudada, hice limpieza de agenda y me acogí con más fuerza a mis verdaderos amigos.

Ella me animó a salir con un grupo de amigas suyas “ las del cafetito por las mañanas”.. Una de ellas dice que es una terapia de grupo y tiene razón. Yo lo definiría como “risoterapia”. Dice que parecemos las amigas de “Yo soy Bea” la teleserie. Mi marido dice que son tantas que dan miedo .Somos igual de divertidas y chistosas. También tenemos nuestras juntas y reuniones. Ser ama de casa puede ser un lastre, pero se puede disfrutar mucho cuando los niños van al colegio y dispones de tiempo libre. Puedes quedar con las amigas ó hacer actividades variadas: yoga, aerobic, pintura en tela, danza del vientre, manualidades, etc. Todo es cuestión de sacar el máximo provecho de la vida que es bella y corta. Saber disfrutar con pequeñas cosas y exprimirla al máximo, como si fuera un zumo de naranja.

Ella cambió de piso. Nosotros éramos por aquel entonces una familia de 5 personas, pero claro con un sólo sueldo ¿cómo podría pagar la hipoteca? Me dió los planos de un piso que iba a comprar. Le dije a mi marido que era una locura meternos en más gastos. Decidimos esperar.

Me quedé de nuevo embarazada. Nuestro vecino del piso de abajo empezó a hacernos la vida imposible porque le molestaban nuestros hijos Eran personas mayores tristes y muy amargadas. Nos hacían a los demás culpables del vacío su vida, su tristeza y su resentimiento.

Nos molestaba a altas horas de la madrugada y como estaba jubilado por la tarde dormía y descansaba. Se compinchó con el vecino de arriba ( otro resentido amigo suyo) para que picase con un bastón el suelo en las habitaciones de nuestros hijos y no pudiésemos dormir. Gracias a Dios ellos tienen un sueño profundo y a no ser que caiga una bomba atómica no despiertan. Duermen con todo: mascletás, teles de los vecinos, tertulias de verano, radios a toca caña...

Pusimos el piso en venta. Yo buscaba uno de segunda mano con una cocina grande . Nos enteramos que dónde vivía ella habían renunciado a un piso porque no les gustaba las plazas de garaje que les habían tocado en suerte.

Nos arriesgamos y compramos el piso nuevo dónde vivimos ahora, sin saber si podríamos pagarlo. Si no arriesgas nunca puedes vencer.

Como siempre estuvo atenta, dulce y exquisita. Me animó a comprarlo. Nuestros hijos van a la misma clase.Begoña no ha tenido una vida fácil, pero siempre sabe enfrentarse a las cosas con alegría y ver el lado bonito de la vida.

El día del Pilar me rompí el tobillo. Me operaron de urgencia. Tengo que estar 1 mes con una escayola y de 6 a 9 meses de rehabilitacion. Este acontecimiento con 4 hijos es para coger una depresión grave. Siempre se ha dicho que los amigos verdaderos no son los que tu llamas. Son los que acuden a tí , sin necesidad de llamarlos. Todos los días viene a verme. Me dice que no desespere, que tenga paciencia. Me ayuda a hacer la comida, le voy indicando como recoger, ordenar los armarios, doblar ropa, etc. A mi marido siempre le parece que están perfectos y el otro día al abrir uno creía que me daba un infarto fulminante.

Tenemos tal confianza que cuando las cosas van bien podemos estar 15 días sin vernos, con la certeza de que el otro no se enfada ni se mosquea. Jamás hemos tenido el más mínimo desencuentro. Un amigo es un regalo. Un don de un valor incalculable. Estoy en reposo, no valgo nada, pero me siento féliz de tenerla a ella. Este relato es un cariñoso homenaje a su persona.

Maria Luisa Agost Suárez (lagost_66@hotmail.com)
Enviado el 30 de octubre del 2006



Escritos de Maria Luisa Agost Suárez:





 
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