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Los locos y los cuerdos. Manejan por la misma ruta, y mueren por las mismas razones. En eso coinciden, miedo y furia y sexo y dinero es todo cuanto hay al final del camino. Y repetirse, levantarse, dormirse, masturbarse, Son sólo deseos reprimidos. Ansias de cambio. Preguntas inconclusas en un cuaderno. Nombres en agendas de alguien que no llamo. y perros en la calle que no recuerdan la historia ni lloraron a Cortazar o al viejo que tallaba en madera y sonreía al sol. Mucho más lejos, más allá de cualquier frontera (marcadas con sangre y peajes) Espera el último hombre (aquel que fue un niño en Macondo y un joven en Derry) El que nunca pido ni vio a Jesús fuera de la cruz. Está armando cigarrillos. Está en paz con el mundo. (que es dueño y deudor de nuestros fracasos) Inalterable, Inamovible, Sabiéndose que es dueño de todo, Y que nada de nada es de nadie. Sólo el cuerpo, y el olvido Marchitándonos en este crepúsculo de un Dios ausente. Sobre el autor: Arnaldo Sejas es de Necochea (Argentina) y ha publicado dos libros, ambos por medio de editoriales independientes y fanzines. El primero, titulado Nuevos milagros del 2000 para pendejos embotellados (1999) y el segundo, titulado Poesías para el después (2002). |
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