Autor: Peregrinaflor

Fuente: https://www.polseguera.com/writers/writing-214_la-felicidad-de-enma-pererginaflor.html


La felicidad de Enma. Pererginaflor

Dedicado
…A mis padres
…A los animales sin hogar


 

Marie Enma se fue a Cuba, Marie Enma yo no sé, Marie Enma quiso irse, no sé si la volveré a ver. Quizás allí encuentre algo, el amor de un cubanito, quizás allí llegue a ser libre y no esclava en otro país.

Enma se va contenta, va cantando y no llorando. Enma va en rumbo seguro para alcanzar su meta, pues allí encontrará la paz, la amistad, su hombre, su media naranja exacta, la suya y no la de nadie.

Por eso Enma se va, para llegar muy, muy lejos, y la cabeza ¿la lleva?... No, creo que la deja, no le sirvió para nada y ella ya no se fía de ella. Se ha comprado un portátil, la cámara digital, ya nadie podrá impedir la felicidad que le espera al otro lado del mar.

Te quiero Enma mi amiga, te quiero y estoy alegre, te quiero porque te quiero y me contenta pensar que por fin vas a sonreír viviendo en aquella isla con gente de otra cultura que te aceptarán como eres, así como tú vas también vas a verlos con los brazos abiertos.

Sé feliz y nunca vuelvas la mirada atrás, ni aún extrañándome a mí que soy parte ¿quizás?, de tu mal. Vuela lejos y no regreses, encuentra en los ojos negros de ese caballero del caribe la alegría del vivir y sé “una mujer alegre, abierta y sana mentalmente”. Olvida la depresión, los sinsabores y… los comentarios.

Enma viaja lejos, vuela.

En Cuba encontrará el amor, de manos de un morenazo, no sé si se lo traerá o si vivirá con él en aquel paraíso salvaje, pero lo cierto es que con este viaje la realización personal de Enma está asegurada.

Ya suena mi celular, está en el avión, a punto de despegar para alcanzar su destino final, que no es otro, que “el de la ansiada felicidad”.

Cuando iba a Madrid, para hacer escala en el aeropuerto, detrás en el avión iba Rosa López, de Operación Triunfo, pero ya con rumbo a Cuba no sé con quien se pudo codear en las sillas de esa ave voladora que es el vuelo IB 0365. Sé que no ha hablado con ella, pero pudo escuchar su voz.

Y yo aquí con mis gatos, viéndoles tomar el sol y estirarse como nadie; si señor. Que para eso son flexibles, grandes deportistas y con un cuerpo especial. Yo tengo la suerte de poder verles jugar, correr y saltar y también subir muy alto, a lo más alto del mueble de la sala, para luego decir “miau” porque no saben bajar y yo, que soy su hermanita voy corriendo a ayudarles para que no se caigan y se hagan mal.

Veo a Coqueta que se lame su negro pelo de seda y sus ojos me observan riendo y diciendo… que me quieren.

Soy afortunada entonces, pues aunque sean mi pequeña compañía, no me aburro y también con ellos siento alegrías que nadie me podrá sacar, pues me quieren… de verdad.

Y Enma, ¿qué pasará?, ¿regresará?... el tiempo dará respuesta a mi pregunta.

…Ahora recuerdo a mi padre, muy feliz en aquel viaje, en que nos venía a ver. Venía con su maleta y su traje beige tan elegante, las patillas recortadas y en los labios un pincel con el que pintar “te quiero” en cualquier pobre pared.

Fue la última vez que le he visto llegar, y que jamás olvidaré pues se clavó como una espada en mi corazón que era tan joven. Aquella sala del aeropuerto con sus vigilantes uniformados, con él…

También recuerdo que como venía de lejos le hicieron abrir la maleta… pero, - ¿por qué no confiaban en él, en su templanza, su dignidad, su educación y bondad? Quería a su país, no venía hacer mal.

-Señores agentes: mi padre no probaba marihuana, no traficaba con drogas, no robaba, no mataba, simplemente nos visitaba, simplemente nos quería abrazar y hacer planes de futuro con nosotras.

Y ahora, Enma se va de viaje muy lejos y tan ilusionada, busca un hombre que la ame, pero, ¿por qué la querrá?, ¿por dinero?, no, no hay tanto… Pero ella podría mentirles y decirles que tiene mucho dinerito, que tiene poder, convirtiéndose esa acción en el preludio de un fracaso, pues es falso.

Lo cierto es que Enma ha gastado sus ahorros en ese último viaje rumbo… a la codiciada felicidad. La suya y no la de nadie.

Enma, Enma ya lo sé… vas a vida o muerte, a suerte o fracaso, sabiendo lo que puede esperarte, pero ya no puedes más, quieres a tu otra mitad, que puede que llegue a aparecer para quererte de veras. No te rindas, busca hasta el final que algo encontrarás que te llene de dicha a tu edad madura, en tu plena cordura, en aquella que te ha hecho coger el avión rumbo a Cuba.

Así es, así lo cuento, no os miento.

¿La atacará?... Sí, mi gatito blanco a mi Coquetita negrita, es su juego, son cual niños de un colegio que se persiguen, se amenazan, se esconden, saltan y gritan: -Déjame en paz o llamaré a mi hermanita, que soy yo.

Ahora estoy viendo esos ojos azul cielo de mi Tobías que se posan en ella queriéndola hacer su presa. No se lo permitiré, no más sustos y menos a mi negrita que está en el sofá dormidita como una santita ignorando el ataque por la espalda, el mordisco, la osadía de un macho que quiere intimidarla, puede que porque sea su juego, puede que hasta la muerte y es que no se llevan bien… por eso debo vigilarles, por eso tengo la misión de separarles, aunque en la hazaña, también pueda resultar levemente herida.

No me gusta la incomprensión, los ataques entre mis animales, no porque ellos son ejemplo de tolerancia, de amor, son el mejor calmante de mis nervios y el alivio de mi enfermedad. Llamémosla; tristeza, engaño, impotencia o incomprensión.

Aunque tenga que hacerme vieja para poder verlo Tobías y Coqueta se llevarán bien algún día.

Son las cuatro de la mañana, Enma ya está en Cuba… quizás yo también tome ese rumbo con mis gatos, con mi pasado, pero también… con la esperanza.

 

Enviado el 12 de abril del 2010