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(27 junio 2009)
Amigo imaginario:
Si en mi carta anterior transcribía el artículo “Saber vivir”, que espero te haya resultado interesante, hoy reproduzco el que lleva por título “Juventud”, que ocupó un lugar preferente sobre mi mesa de trabajo, debidamente enmarcado, durante varios años. Y reza así:
“La juventud no es una época de la vida, es un estado de la mente; es un temperamento de la voluntad, una cualidad de la imaginación, el vigor de las emociones, el predominio del valor sobre la timidez, del apetito aventurero sobre la comodidad.
Nadie envejece por el mero hecho de vivir cierto número de años; los humanos envejecen por desertar de sus ideales; los años arrugan la piel, pero la falta de entusiasmo arruga el alma. El pesar, la duda, la propia desconfianza, el temor y la desesperanza, representan esos largos años que doblegan la cabeza y hacen que el espíritu vaya al polvo.
Igual a los setenta que a los dieciséis, existe en el corazón de todo ser el amor por lo admirable, la dulce admiración por las estrellas y por las cosas y pensamientos que brillan como las estrellas; el valeroso desafío a los acontecimientos, el infalible apetito infantil por lo que ha de venir después y el goce del juego de la vida.
Eres tan joven como lo sea tu fe y tan viejo como lo sea tu duda; tan joven como tu confianza en ti mismo y tan viejo como tu temor; tan joven como tu esperanza y tan viejo como tu desesperación.
Mientras tu corazón sea capaz de recibir los mensajes de la belleza, del ánimo, del valor, de la grandeza y del poder de la tierra, del hombre y del infinito, serás joven.
Cuando los cables mensajeros se hayan caído y todo dentro de tu corazón se haya cubierto con las nieves del pesimismo y los hielos del cinismo, será entonces cuando verdaderamente habrás envejecido y quiera el Señor tener piedad de tu alma”.
Bueno, amigo mío, después de leer algo así, uno se queda pensativo, meditabundo y, tal vez, seriamente preocupado. Un escrito como este te lleva a la reflexión más profunda. Cada párrafo es una invitación al entusiasmo, a la curiosidad, al optimismo… Una invitación a la vida. Los que tenemos cierta edad -bastante edad, diría yo-, y hemos compartido las mismas, o parecidas, circunstancias profesionales, echamos la vista atrás y nos damos cuenta del gran sacrificio, personal y familiar, que ha supuesto en nuestras vidas la excesiva dedicación a un trabajo estresante, que no dejaba tiempo ni espacio suficientes para realizarnos como personas. Y, probablemente -estoy absolutamente seguro-, ese ha sido el motivo por el cual, en aquel momento, nos sentíamos vacíos de sensaciones. La indiferencia se había instalado en nuestras vidas de una manera, francamente, preocupante. Pero, afortunadamente, la jubilación nos ha rescatado de las garras del estrés profesional.
Aunque dice el refrán: “Nunca es tarde si la dicha es buena”, no es menos cierto que, para poder aplicar la filosofía de “Juventud”, las circunstancias han de ser propicias. Y no siempre lo son. Sin embargo, tener una aptitud optimista, aún en circunstancias adversas, puede contribuir, en gran medida, a mejorar la situación y, a su vez, el estado de ánimo. Aunque, en honor a la verdad, no resulta tarea fácil.
En fin, amigo mío, haz lo que puedas en relación con este asunto; y, sin duda, te sentirás más feliz.
Recibe, como siempre, un fuerte abrazo.
(5 julio 2009)
Amigo imaginario:
Leyendo la prensa estos días, me doy de bruces con una información que me deja desconcertado. Se trata, ni más ni menos, de que las cajas de ahorro proponen prolongar la vida laboral hasta los 70 años, como solución para mejorar la tan maltrecha economía del país.
Se puede comprender, naturalmente, que un trabajador a los 65 años, todavía está en plenas facultades para desarrollar su trabajo con absoluta garantía. Pero, ojo, depende de la persona y, sobre todo, del trabajo que realice. Porque las circunstancias y las situaciones son diversas. Hay profesiones que requieren un gran esfuerzo físico, por lo que prolongar la edad laboral no es recomendable, ni conveniente. Del mismo modo, también existen profesiones en las que el esfuerzo intelectual, en condiciones muy estresantes, no está al alcance de cualquier edad.
Dicho esto, amigo mío, considero que la actual legislación contempla de manera razonable, los dos supuestos: jubilación a los 65 años o prolongación voluntaria de la vida laboral. Es decir que, cumplida la edad reglamentaria, el trabajador puede jubilarse y pasar a la situación de pensionista o, por el contrario, si prefiere continuar en activo, siempre que no exista ninguna causa física, sicológica o intelectual que lo desaconseje, la ley se lo permite con total garantía. ¿Qué se consigue con esto? Sencillamente, que los jóvenes tengan acceso a un puesto de trabajo, y que aquellos que lo deseen, puedan continuar sintiéndose útiles ejerciendo su profesión. De esta forma, tanto los nuevos empleados como los que continúen trabajando después de los 65 años, contribuirán a sanear las arcas del Estado con sus cotizaciones. Así es cómo yo lo veo, querido amigo, y me gustaría conocer tu punto de vista. De todos modos, como te conozco, con tal de llevar la contraria, dirás que la obligación de continuar hasta los 70 años es muy razonable. Y yo, continuaré discrepando.
Imagínate, por ejemplo, a un soldador de estructuras metálicas de naves industriales, subiendo a las cerchas desde que tenía 14 años, soportando temperaturas extremas año tras año; pegándose unos madrugones de padre y señor mío, todos los días de su vida; soportando con resignación franciscana las broncas de un jefe ¡maldita sea!, que nunca está satisfecho; conformándose ¡qué remedio!, con una semana de vacaciones al año, y para eso en Navidades. Y llega, ¡al fin!, a los 65 años -de los que 49 los pasó trabajando como un desgraciado-, con la vista hecha unos zorros por la excesiva exposición a los rayos ultravioleta del arco voltaico, y harto, ¡empachado!, de aguantar a un jefe que lo trajo siempre por la calle de la amargura, y le dicen -el jefe del Gobierno, el ministro de Trabajo o el Sursum corda- que tiene que continuar trabajando hasta los 70 años, porque las arcas del Estado están algo flacuchas. Entonces este hombre, que esperaba ansioso la jubilación para poder, de una puñetera vez, dedicarle tiempo a su familia, pasear por el parque con sus nietos y jugar, de vez en cuando, a la petanca con los amigos, mirará de frente al presidente del Gobierno, al ministro de Trabajo y al Sursum corda, y haciendo un gesto conocido comúnmente como “corte de mangas”, les dirá, con toda la razón del mundo, ¡tararí que te vi!
Amigo mío, supongo que este asunto volverá a ser, sin duda, uno de los temas de las próximas cartas, y espero poder hacerte cambiar de opinión.
Recibe un fuerte abrazo.
(27 julio 2009)
Amigo imaginario:
Ya sé que han transcurrido más de veinte días desde mi última carta ¡no pongas esa cara de enfado! Te explico el motivo de este retraso; aunque no trato de justificarme, en modo alguno. Esto es lo que ocurrió:
El matrimonio amigo del que ya te hablé en otra ocasión, me comentó que se había creado un blog en nuestra ciudad, con la pretensión de que participe el mayor número de personas -aportando fotografías antiguas de calles y barrios de la ciudad, de familias, de amigos, de acontecimientos deportivos y musicales,…- haciendo comentarios alusivos a las fotografías publicadas, así como de las vivencias personales, individuales o colectivas, que puedan tener algún interés histórico-documental. Y yo, tímidamente, entré en ese lugar de encuentro que desconocía. No te puedes imaginar, amigo mío, la cantidad de personas que intervenimos con nuestros comentarios; opinamos sobre tal o cual fotografía, aportando recuerdos y vivencias; nos corregimos mutuamente, pues no siempre acertamos en nuestras precisiones; surgen polémicas, algunas con cierta crispación, que siempre se resuelven amigablemente.
Como puedes suponer, querido amigo, este foro -Arquivo da Memoria Social (Archivo de la Memoria Social)- es muy absorbente y hay que dedicarle mucho tiempo. No me quejo, en absoluto, todo lo contrario. Tengo la posibilidad de intercambiar comentarios y opiniones, incluso con amigos y conocidos a los que no veo desde hace más de cuarenta años. Este blog ha sido todo un descubrimiento. Estoy encantado.
Espero que comprendas mi entusiasmo, y te ruego que me disculpes si tardo más de lo habitual en escribirte.
Por lo demás, al encontrarnos en período vacacional, la cuestión política está monopolizada por el caso Gürtel, por supuesta corrupción, que se encuentra en manos del Tribunal Supremo a la espera de sentencia. Y poco más.
Recibe un fuerte abrazo.
(02 septiembre 2009)
Amigo imaginario:
Ha transcurrido más de un mes desde mi última carta. Lo sé, lo sé; pero no es que me haya olvidado de ti, como puedas pensar. No se trata de eso, puedes estar seguro. Lo único que ha ocurrido, como en otras ocasiones, es que estuve muy ocupado. ¡Es la pura verdad! Bueno, también es cierto que le he dedicado algún tiempo al blog del que te he hablado en mi carta anterior. Lo reconozco, pero no ha sido ese el motivo de mi demora. Simplemente, se me acumuló el trabajo; y todavía voy con un poco de retraso, por falta de datos que no me proporcionan a su debido tiempo. Eso es todo, amigo mío.
Ahora, después del período vacacional, empieza el nuevo curso político, con los problemas que arrastramos del anterior: la crisis económica, el paro -que se incrementa día a día-, el terrorismo, las supuestas escuchas telefónicas a cargos del Partido Popular, subvenciones a los parados que ya no perciben la prestación por desempleo, inminente subida de los impuestos… ¡Qué te voy a contar! Y lo más preocupante, la omnipresencia de la gripe A, que continúa cobrándose víctimas. Y el Ministerio de Sanidad, en estrecha colaboración con la Comisión de Salud Pública, siguiendo las recomendaciones de la Unión Europea y de la Organización Mundial de la Salud, trata de establecer los grupos de riesgo para que en otoño, una vez que se disponga de las correspondientes vacunas y hayan sido autorizadas por la Agencia Europea del Medicamento, se pueda proceder a la vacunación progresiva de la población de riesgo. En principio, según publica la prensa de ayer, los “vacunables” sumarían entre el 15 y el 20% de la población. No obstante, según la información que me ha llegado, existirá una reserva adicional que garantice las vacunas que hagan falta para toda la población necesaria.
Como puedes ver, amigo mío, existe una gran preocupación por esta nueva gripe, y la alarma social va tomando forma. Por otra parte, la Organización Médica Colegial (OMC) quiere transmitir serenidad a la población para que no se deje influir por el afán de protagonismo de los políticos. La gripe A, dice esta organización, es más contagiosa que la estacional de todos los inviernos, pero también es más benigna y su mortalidad es menor. Los médicos desean calmar a una sociedad gratuitamente angustiada.
Después de leer las informaciones que van apareciendo, día a día, en la prensa, en la radio y en la televisión. Después de enterarte de que existen tantos organismos dedicados a la salud. Después de oír a los políticos, a los expertos epidemiólogos y a los investigadores del asunto médico, uno ya no está tan alarmado, ni tan preocupado, ni tan angustiado, ni tan intranquilo, ni tan asustado. Uno está ¡desconcertado! Porque las informaciones son tan contradictorias, y tan ambiguas, que llegas a la preocupante conclusión de que nadie sabe por dónde anda, y que están dando palos de ciego continuamente. Aunque, en honor a la verdad, sospecho que más de uno debe de estar frotándose las manos pensando en el que puede ser el negocio del siglo. O, por lo menos, el negocio de su vida. Dios, como siempre, será el que tenga la última palabra.
Amigo mío, cambiando radicalmente de tema, he leído en La Voz de Galicia del pasado día 31 de agosto, un artículo de opinión, firmado por José Ramón Amor Pan, titulado ‘La leche’, que refleja la realidad más actual, con una gran dosis de sentido común. Decía así:
“Ordenando papeles viejos, una tarea muy apropiada para las vacaciones, me encontré ayer con una vieja viñeta del genial Mingote que, me parece a mí, viene que ni pintada para los tiempos que corren. En la viñeta en cuestión se ve a un escuálido niño africano abrazado a su todavía más escuálida madre, mientras ésta le susurra con las escasas fuerzas que le quedan: ‘En el primer mundo no saben qué hacer con los excedentes de carne, de leche, de cereales… Ya ves, hijo, que los alimentos son un problema en todas partes’. Trágica y dramática ironía. Y uno se pregunta si, lo mismo que nuestro Gobierno concede ayudas para comprar coches (y, de esta manera, contribuir a reactivar el sector automovilístico), ¿no se podría comprar leche a nuestros productores gallegos a un precio justo y enviarla al Tercer Mundo en el que tantos y tantos millones de seres humanos pasan absoluta necesidad? Eso sí, con la debida seriedad y organización, que garantice la efectividad de la acción solidaria. ¿No les parece que mataríamos dos pájaros de un tiro, incluso tres (porque el transporte marítimo tampoco anda muy boyante que digamos)? Pienso, por ejemplo, en la Perla del Caribe, mi querida Cuba, en donde en estos momentos es ya una tarea ímproba, incluso teniendo dólares, conseguir algo de leche y queso para ancianos y niños. Y no me vengan con que eso podría introducir disfunciones en el desarrollo económico del país receptor porque, por mucho que se empeñen los señores de la revolución, las tierras cubanas nunca van a producir pastizales que garanticen una óptima producción láctea”.
Esta es la triste realidad de la vida, querido amigo. De una vida marcada únicamente por intereses económicos. Y, mientras en otras latitudes millones de seres humanos mueren de hambre y de sed, aquí nos permitimos vaciar en las alcantarillas miles de litros de leche, arrojar al suelo toneladas de fruta, dejar que se pudran alimentos básicos y desperdiciar miles, tal vez millones, de litros de agua, por deficiencias en las conducciones. Es triste, muy triste, pensar que, con todo lo que despreciamos con total indiferencia, se podría evitar, en gran medida, tanto sufrimiento inútil, tanta enfermedad y tanta muerte. Algún día nos pedirán cuentas, pero el mal ya está hecho.
He tardado en escribirte, es cierto, pero hoy creo haber cumplido ampliamente con mi compromiso epistolar.
Un fuerte abrazo, amigo mío.
(16 septiembre 2009)
Amigo imaginario:
¡En qué país vivimos! Con los serios problemas que tenemos: crisis económica, paro, subida de impuestos…, que nos están asfixiando, y ¡qué vergüenza!, parece que lo único que le preocupa a algunas cadenas de televisión y, para colmo, a un importante periódico de tirada nacional -que sacó la noticia en portada-, es el escandaloso asunto de la ¿señora? Belén Esteban y su hija Andrea ¡pobre niña!, que tiene revolucionado el patio nacional. Recordarás, amigo mío, que te había hablado de ella en otra carta, en la que te decía que se trataba de la ex novia de Jesulín de Ubrique, y madre de su primera hija, como únicos “méritos” a destacar. Y, desde hace algún tiempo, está de comentarista ¡hay que fastidiarse!, en un repugnante y nauseabundo programa de televisión. Todo un personaje mediático, que tiene mucho tirón y muy poca vergüenza. Ella se saca una pasta gansa, con las entrevistas televisivas y las exclusivas en las revistas de cotilleo, y los medios consiguen aumentar sus índices de audiencia y vender ejemplares a porrillo. Y, para más recochineo, le han otorgado el “título” de “princesa del pueblo” ¡hay que jod…! Todo un alarde de cultura barriobajera, de mala educación y de náusea vomitiva.
Pero este país, el nuestro de toda la vida, adolece de otras cuestiones que, poco a poco, van tomando forma: las prohibiciones. La información sobre este asunto la he sacado de un artículo del conocido locutor y periodista, Carlos Herrera.
Bueno, a ver si consigo explicarlo con claridad: Según nos dice la señora Ministra de Sanidad, ya no se va a permitir fumar en las zonas acotadas para ello en los restaurantes. En las playas, también quieren que no se fume y que desaparezcan los chiringuitos. Al parecer, la próxima temporada no será posible beber una cerveza en algunas playas españolas. Las valencianas están en ello. ¿Es comparable la prohibición de beber alcohol en la calle -léase botellón- con la de beberse una cerveza o un tinto de verano debajo de una sombrilla playera? En el sur de Tenerife van a prohibir, si no lo han hecho ya, hacer castillos de arena en la playa. Del mismo modo, fumar en las playas está a punto de prohibirse en muchas de ellas, aunque usted recoja las colillas en una lata, de refresco, naturalmente. Una normativa valenciana, prohíbe colocar una sombrilla a menos de seis metros de la orilla. Y, díganme: ¿dónde está la orilla? ¿Hemos de llevar el metro de casa o nos lo alquilan a pie de playa, a modo de impuesto municipal, con fines claramente recaudatorios?
En Almuñécar (Granada), queda prohibido escuchar música en sus playas. Habrá que conformarse con el sonido de las olas, el murmullo de los bañistas o con los gritos de las madres diciéndoles a sus hijos que no se metan en el agua, todavía, que aún no han hecho la digestión. ¡Menuda coña marinera! Nunca mejor dicho.
En Ciudad Real, según pude leer en el citado artículo, acaban de aprobar una ordenanza municipal por la que será multado todo ciudadano que corra por la calle. Pregunto: ¿existe una velocidad máxima? De ser así ¿tendrán que llevar los ciudadanos un velocímetro? ¿Quién controlará la velocidad a la que corren los viandantes? ¿Cómo y con qué? ¡Cuánta estupidez!
A este paso, querido amigo, vamos a necesitar un manual para saber lo que no podemos hacer, por estar prohibido, en los restaurantes, en las playas y en las calles de nuestras ciudades. Es decir, algo así como: ‘Código de Tránsito’, basado en el ‘Código de Circulación’, en el que estén recopiladas todas estas prohibiciones absurdas -y algunas más que se les ocurrirán a los “iluminados” de turno-, para que nos acordemos de la madre que los par… a todos ellos.
Por hoy, sufrido amigo, creo que ya escribí lo suficiente como para que estés un buen rato entretenido.
Un fuerte abrazo.
(08 octubre 2009)
Amigo imaginario:
Continuamos con el país patas arriba: los pesqueros españoles que faenan en el océano Índico están a merced de los piratas somalíes. Los fabricantes de automóviles deciden cerrar sus centros productivos o reducir sus plantillas. Los productores de leche se movilizan en demanda de un mercado que garantice la estabilidad de los precios. El caso Gürtel, que huele a cloaca desde el principio, puede llegar a ser un obstáculo para Mariano Rajoy en su largo camino hacia la Moncloa... O, tal vez, no.
Decididamente, tenemos el casco del buque como un colador, y el riesgo de hundimiento es mayor cada día. Y lo peor de todo, lo más preocupante, es que no habrá botes salvavidas para todos. ¡Qué vergüenza de país! ¡Qué vergüenza de políticos! ¡Qué vergüenza de esta España de toros y pandereta!
¿Cómo es posible, amigo mío, que la Armada no pueda proteger a nuestros pesqueros? Si éstos están dispersos, porque necesitan espacio para faenar, habrá que disponer, obviando trámites y protocolos innecesarios, de los recursos militares que tenemos. Estamos hablando de ciudadanos españoles, que trabajan en barcos de pesca españoles. Y no olvidemos que cada uno de estos barcos es una porción de territorio español. No estoy en contra de la política de ayuda a ciudadanos de países en vías de desarrollo. Pero, oigan, sin descuidar nuestros propios intereses.
Y, ¿qué me dices de la vergüenza torera de los precios de miseria que les pagan las centrales lecheras a los productores, en cuyas explotaciones invirtieron sus ahorros, sus créditos bancarios y su vida? Querido amigo, cuando lo que te pagan por el litro de leche, no te llega para alimentar a las vacas que la producen, sólo te queda el camino de la protesta, de la movilización y de la huelga. No se puede consentir que los poderosos engorden sus cuentas bancarias -a base de incrementar los márgenes comerciales-, exprimiendo, todavía más, la ya muy debilitada economía de los granjeros.
En lo que se refiere al tan traído y llevado caso Gürtel, ¡qué te voy a decir! Financiación irregular de campañas electorales del Partido Popular, blanqueo de dinero, fortunas en el extranjero fuera del control de la Justicia española, pago de comisiones ilegales… Y, como traca final, al leer los miles de folios del sumario -según se puede leer en la prensa de hoy-, surge la sorpresa: el cabecilla de la trama corrupta, ofrecía, entre su cadena de regalos y favores, un servicio de chicas de compañía a destacados políticos madrileños del PP. ¡Para que te fíes de la derecha política! Y luego, seguramente los podremos ver en manifestaciones contra el aborto, a favor de la familia, en procesiones de Semana Santa… ¡Hipócritas! Pero, como no podía ser de otra forma, hay que respetar la presunción de inocencia.
Amigo mío, que los acontecimientos no te quiten el sueño y te permitan dormir como un lirón.
Un fuerte abrazo.
(14 octubre 2009)
Amigo imaginario:
En la prensa de hoy, en portada, se pueden ver a nuestro presidente, Rodríguez Zapatero, y al de los Estados Unidos, Barack Obama, en una imagen muy distendida, en el Despacho Oval de la Casa Blanca. Ya en páginas interiores, fotografía de ambos mandatarios durante la reunión que mantuvieron en el emblemático Despacho, acompañados de las correspondientes traductoras, en la que Obama hace un gesto con las manos, a modo de explicación, dirigiéndose a nuestro presidente.
Amigo mío, ya tenemos las fotos que algunos imbéciles decían que echaban en falta; y ahora que existen, esos mismos críticos, cuentistas inconformistas, las obviarán, sin tomarlas en consideración, y dirán que Aznar ya había estado con Bill Clinton y con George W. Bush. Pero no dirán que de su amistad con este último, junto al británico Tony Blair, nos vimos inmersos en la invasión de Irak, al margen de las Naciones Unidas, que continuamos sin saber a quién benefició. Sin embargo, sí sabemos a quiénes perjudicó. Y mucho. Tampoco dirán que, a cambio de aquella sumisa y humillante amistad, el señor Aznar resultó muy beneficiado a título personal. Pero, querido amigo, la política -para ciertos políticos-, es un medio para conseguir un fin. Y ya conoces el dicho: ‘ El fin justifica los medios’. Y así nos va.
Personalmente, considero que este encuentro con Barack Obama en la Casa Blanca, es el comienzo de una nueva era en las relaciones entre España y EE.UU., que nos llevará, sin duda, a estrechar lazos de amistad, de colaboración y de buen entendimiento. Y, también, de inversiones que beneficiarán a ambos países.
Querido amigo, espero y deseo que, por el bien de todos -también del tuyo-, se cumplan mis consideraciones.
Un fuerte abrazo, y que los astros te sean propicios.
(01 noviembre 2009)
Amigo imaginario:
Continuamos con los casos de corrupción. Salen como setas en época de lluvias. Los políticos son los verdaderos protagonistas de esta película de policías y ladrones. Sospecho, sin embargo, que esto es sólo una pequeña parte de lo que se esconde debajo de las alfombras del panorama político. Es decir, que sólo vemos la punta del iceberg. Está visto, amigo mío, que los chorizos no están únicamente en las charcuterías. Da lo mismo que se trate de un concejal, que de un alcalde o de un presidente de una comunidad autónoma; al final, todos están cortados por el mismo patrón. Y lo que es peor: están en la política para hacerse ricos, cuanto más mejor, en el menor tiempo posible.
De todos modos, no podemos -ni debemos- juzgar al todo por la parte. Es decir, no podemos aseverar que todos los políticos son unos corruptos. Ni mucho menos. Ahora bien, la frecuencia con la que se están destapando nuevos casos, nos hace pensar que, tal vez, lo que creíamos excepcional, resulta que era una práctica habitual; y que, en nuestra ignorancia, hemos venido aceptando con total normalidad. Y eso, desconocido amigo, sería un desmesurado engaño que no podemos consentir.
Todo lo que está ocurriendo ¡maldita sea!, viene a demostrar que existen muchas fisuras en las administraciones públicas. Muchas acciones, no siempre justificadas, que se escapan al control de los responsables correspondientes, por pura desidia, dejando que las irregularidades continúen considerándose algo normal e inevitable, sin importarles lo más mínimo los posibles perjuicios que puedan causar a terceras personas. Es repugnante. Una verdadera vergüenza.
Otra cuestión, no menos preocupante, es la situación en la que se encuentran científicos acreditados, que están o estarán pronto en situación de parados, por falta de recursos de la Universidad gallega. Únicamente la Universidad de Santiago, de momento, garantiza la estabilidad de sus investigadores.
Han renunciado a trabajos cualificados en el extranjero tras ser reclamados por Galicia, con la promesa de un retorno con futuro si superaban todas las evaluaciones. Todo ha sido un compromiso vacío, sin fundamento. Algunos, con edades comprendidas entre 35 y 40 años, que se formaron en Estados Unidos, Irlanda, Alemania o Italia, se encuentran ahora, con familia y plenamente establecidos, que tienen que pensar en volver a preparar las maletas, suponiendo que, nuevamente, alguna Universidad esté interesada y los contrate. Como dice una de las investigadoras, que antes trabajó en California: “El mensaje que manda la Universidad a los nuevos investigadores es licénciate y márchate. Y, si te va bien, no vuelvas”.
Como puedes ver, amigo mío, todo está tan mal planificado y abandonado a la improvisación, que te entran unas ganas irrefrenables de irte de este país de cantamañanas impresentables.
Querido amigo, esperemos que se imponga pronto la cordura y vengan tiempos mejores.
Un fuerte abrazo.
(17 noviembre 2009)
Amigo imaginario:
Seguimos oyendo -que no es lo mismo que escuchando- las mismas consignas, los mismos mensajes… Las mismas, y reiterativas, monsergas.
En la prensa de ayer lunes, con motivo de la clausura de la Convención Nacional del PP en Barcelona, del pasado domingo, se pueden leer los siguientes mensajes de Mariano Rajoy: “Sólo existe una alternativa al Gobierno actual. Somos nosotros, estamos aquí”. “Estamos en condiciones de gobernar este país ahora mismo, si los españoles así lo decidieran”. “Tenemos ideas, propuestas y equipos. No somos una hipótesis de futuro sino una realidad presente”. “Somos la opción que hoy ya prefieren claramente la mayoría de nuestros conciudadanos”. “El nuestro no es un proyecto para unos pocos entusiastas sino que aspira a representar al más amplio conjunto de las clases medias y trabajadoras de España”.
Como puedes ver, amigo mío, todo lo anterior es más de lo mismo: ¡Somos los mejores! ¡Somos los únicos! ¡Somos… la leche! Ahora bien, si algún día llegan a gobernar -y de eso no tengo la menor duda-, harán lo que buenamente puedan -tal vez, lo que quieran- o lo que las circunstancias, no siempre favorables, les permitan. Igual que los que les hayan precedido. Aunque, por mucho que nos duela, hemos de respetar la igualdad de oportunidades. Y no hay que darle más vueltas, no vaya a ser que acabemos todos mareados.
Tengo que reconocer, no obstante, que el señor Rajoy, como no lo había hecho hasta ahora, se pronunció abiertamente en contra de los corruptos, enviando los siguientes mensajes: “La limpieza en la vida pública es una exigencia moral”. “La actividad política es un compromiso voluntario y quien lo abraza debe mantener una actitud ejemplar”. Reivindicó la actuación de miles de servidores públicos, de uno u otro partido, que han dado ejemplo de abnegación, trabajo y sacrificio. Y añadió: “No todos somos iguales”.
Silencioso y paciente amigo, al hilo de lo que te he comentado, permíteme que cite dos frases que considero muy oportunas:
“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.
Groucho Marx.
“Un político piensa en las próximas elecciones; un estadista en la próxima generación”.
James F. Clarke.
Espero que el contenido de esta carta no te provoque preocupación ni desasosiego. Únicamente pretendo que te haga reflexionar, profundamente, sobre tus convicciones políticas.
Un fuerte abrazo.
(18 noviembre 2009)
Amigo imaginario:
No he podido resistir la tentación de escribirte de nuevo. Y eso que la última carta la escribí ayer. Pero, yo soy así: imprevisible. Lo mismo tardo dos meses en escribirte, como lo hago al día siguiente. Sin embargo, amigo mío -tú lo sabes, sobradamente-, todo depende de los acontecimientos, que, algunas veces -como en este caso-, se precipitan. Me refiero, naturalmente, a la liberación del atunero vasco ‘Alakrana’ y sus 36 tripulantes, todos sanos y salvos.
Después de 47 días angustiosos -con el corazón en un puño, esperando lo peor-, la alegría de las familias de los tripulantes, abrazándose, visiblemente emocionadas, es la imagen que mejor define su radiante estado de ánimo. Este feliz desenlace ha sido posible gracias al esfuerzo del Gobierno, de la Diplomacia española, de los agentes del CNI y del armador del buque, en perfecta coordinación. Y, cómo no, a la discreción de las esposas de los secuestrados, después de haber sido citadas en la Moncloa por el presidente del Gobierno.
Todas las fuerzas políticas se congratularon por la liberación del ‘Alakrana’ sin que hubiera que lamentar víctimas. Declaraciones amables y amplias sonrisas para salir en la foto. Pura y repugnante demagogia. Pero -y permíteme, querido amigo, que empiece a cabrearme-, advirtieron que le pedirían explicaciones al Ejecutivo -y así lo han hecho hoy- por el pago del rescate a los piratas somalíes: 2,3 millones de euros. Y mi cabreo, como puedes comprender, lo justifica la hipocresía, sobre todo del Partido Popular. Por una parte, manifiesta alegrarse por el éxito de la operación; por otra, sin embargo, censura el pago del rescate. ¿En qué quedamos? ¿A qué estamos jugando? Personalmente, considero que lo importante, lo que debe prevalecer por encima de todo, es la vida de las personas. Sin discusión. Y, si para ello hay que pagar, se paga lo que sea necesario. Porque en situaciones como esta, y no en otras que prefiero omitir, el fin ¡sí! justifica los medios. Ahora bien, a continuación hay que perseguir a los extorsionistas -o secuestradores-, como delincuentes que son, para capturarlos y recuperar el importe del rescate, utilizando los medios, y también los métodos, que sean necesarios. Esta es mi opinión, acertada o equivocada. Pero es la que tengo al respecto. Y la asumo con todas las consecuencias.
Otra de las cuestiones de debate -que, sin duda, deberá de salir a la luz-, es si el importe del rescate lo pagó el armador del buque, a través de un seguro que tiene contratado, o, por el contrario, lo pagó el Gobierno. Es decir, todos nosotros. Estaremos atentos.
Espero que ahora comprendas por qué consideré necesario escribirte tan pronto. Hay noticias y comentarios que no admiten demora; y los amigos, entre otras cosas, están para comunicarse.
Recibe un fortísimo abrazo.
(24 diciembre 2009)
Amigo imaginario:
Hoy es Nochebuena. Una noche mágica. Ya sabes: cena familiar, larga sobremesa, villancicos, buenos deseos, los niños que empiezan a bostezar y que, finalmente, se duermen… Todo repetido, año tras año, invariablemente.
La Navidad, amigo mío, es una época del año que, para mí, ha perdido toda la esencia, todo su significado. Las ausencias, las sillas vacías, los recuerdos de vivencias familiares inolvidables e irrepetibles. Las emociones contenidas, la soledad… La tristeza. Todo ello ha contribuido a que aquella ilusión infantil y juvenil, y, más tarde, también, con mis hijos, se haya ido desvaneciendo hasta desaparecer por completo.
Me dirás que no debo ser tan pesimista. Que mi aptitud ante la vida es equivocada… Tal vez tengas razón. Soy consciente de que no se puede vivir de recuerdos, anclado en el pasado. Comprendo que es necesario vivir el presente, aunque siempre con la mirada puesta en el futuro. Sin embargo, no resulta fácil desprenderse de la carga emocional acumulada.
La próxima semana, querido amigo, será la última del mes y, también, del año. De este año 2009 que termina -dejémosle que se vaya de una puñetera vez-, durante el cual hemos tenido casi de todo: corrupción política, protestas eclesiásticas -la Conferencia Episcopal Española hizo horas extraordinarias para poder protestar por todo lo que se movía-, gripe A, y, sobre todo, la crisis económica, que nos sigue causando muchos dolores de cabeza. Y, sobre todo, mucha preocupación.
Otra compañía aérea -Air Comet- que quiebra, dejando a 650 trabajadores sin empleo y a más de 6.000 pasajeros en tierra. Habían adquirido los billetes con mucha antelación, al objeto de asegurarse el vuelo en estas conflictivas fechas navideñas, a Buenos Aires, Lima, Quito y Bogotá. Al final, como siempre, el ministerio de Fomento -es decir, el Estado; es decir, los contribuyentes- tiene que hacerse cargo de esos pasajeros y facilitarles los vuelos correspondientes. Total, unos nada despreciables 6,3 millones de euros, de las ya muy debilitadas arcas del Estado. Y, el presidente de la compañía, Gerardo Díaz Ferrán -que también es presidente de la patronal española CEOE-, manifestó estar sorprendido, según aparece en la prensa de hoy, de que los consumidores siguieran comprando billetes, pese a que la compañía llevaba ocho meses sin pagar las nóminas a sus empleados: “Si yo hubiese visto esta situación desde fuera, no hubiese elegido Air Comet para volar a ningún sitio”. Y se queda tan ancho. ¡Cómo si los consumidores tuvieran la obligación -incluso, la posibilidad- de conocer la situación económica de la compañía! ¡Qué descaro y qué poca vergüenza!
En fin, amigo mío, como puedes ver, seguimos igual que hace un año. Y, sin temor a equivocarme, continuaremos en la misma línea. ¡Una verdadera pena!
Que tengas un Feliz Año Nuevo, y que los astros te sean propicios.
Un fuerte y navideño abrazo.
(15 enero 2010)
Amigo imaginario:
¡Estamos ya en un nuevo año! Y, como ocurre al principio de cualquier año, no sabemos lo que nos deparará. Aunque, para empezar, nuestro presidente del Gobierno acaba de asumir la presidencia de turno de la Unión Europea. Y ello, en principio, supondrá una responsabilidad añadida a las que ya tiene, que no son pocas. Cierto es, sin embargo, que su mandato durará únicamente seis meses; y esto, en cierto modo, es tranquilizador, pensando en que no se puede descuidar la atención a los problemas de nuestro país.
Hablando de problemas, amigo mío, el paro continúa siendo la mayor preocupación de los ciudadanos. Y no es para menos. Cuatro millones de parados son muchos parados, porque, además, son cuatro millones de trabajadores que no cotizan, que perciben el subsidio de paro -aunque no todos, ciertamente-, con lo que las arcas del Estado se ven seriamente debilitadas; y, de seguir así, tanto las pensiones, como la sanidad pública y otros derechos sociales, pueden sufrir recortes que perjudicarían, considerablemente, a muchos ciudadanos de este país. Ciudadanos que, después de una dilatada vida laboral -contribuyendo a sanear el erario público con sus aportaciones porcentuales-, pueden verse gravemente afectados por la ausencia de una protección social que les corresponde por derecho.
Del mismo modo, considero que la Administración tendrá que negociar con la Patronal, un acuerdo -serio y comprometido- que estimule la creación de puestos de trabajo, con el fin de garantizar, en la medida de lo posible, la ausencia de precariedad en el empleo.
Como sabrás, querido amigo -aunque tú estás en otra dimensión-, un terremoto asoló Haití, destruyendo o dañando seriamente el 90% de las casas y edificios, entre los que se encuentra el Palacio Presidencial, la sede de la ONU y las embajadas. Los muertos, que se cuentan por decenas de miles, abarrotan las calles de la capital Puerto Príncipe. Los cementerios, que también han sufrido los efectos del seísmo, quedaron inutilizados. Por ello, como solución inmediata para evitar epidemias, se optó por hacer fosas comunes en el campo. Y, como problema añadido -además de los heridos, la falta de agua y alimentos, así como la ausencia de atención médica-, las réplicas se suceden, aunque de menor intensidad. Una gran desgracia que, como tantas otras, se cierne sobre una de las zonas más pobres del planeta.
Un doble titular de prensa, que selecciono entre los muchos que aparecen en los periódicos, creo que expresa claramente lo ocurrido y sus consecuencias: “Una tragedia sin precedentes” “Desprovisto de instituciones, Haití es una inmensa fosa común habitada por un pueblo entero de refugiados”.
Como puedes ver, imaginario amigo, hoy únicamente te comento calamidades. Y, para no perder el ritmo, quisiera hacer una reflexión sobre una cuña radiofónica que, en los últimos días -como cada año-, emiten varias veces al día, los siete días de la semana: “Hay 3 millones de leprosos en todo el mundo. Hoy, la lepra tiene curación. Con sólo 20 euros se puede curar a un leproso”.
Al oír algo así, uno se pregunta: ¿Cómo se puede consentir que una enfermedad tan terrible -siendo curable-, continúe haciendo sufrir a tanta gente? ¿Cómo es posible que por 60 millones de euros -que se gastan bastantes más en campañas promocionales y eventos de todo tipo, que luego se quedan en agua de borrajas-, las naciones, los organismos internacionales, las asociaciones de toda índole, los filántropos…, o el sursuncorda, no se ponen manos a la obra? ¿Pretenden, con este tipo de mensajes, que nos sintamos culpables y remover nuestras conciencias? ¿Qué nos están contando? ¿Será un mensaje subliminal? No sé qué pensar.
Bueno, creo que por hoy ya es suficiente ¡Basta ya de desgracias! Respira hondo, sal a dar un paseo…, procura distraerte.
Un fuerte abrazo, amigo mío.
(30 enero 2010)
Amigo imaginario:
A punto de finalizar el primer mes de este nuevo año, ya tenemos en el país varios asuntos que, me temo, van a dar mucho que hablar -y, también, que escribir-, sobre todo al partido de la oposición. Para que la fiesta no decaiga.
Por una parte, la necesidad de construir en nuestro territorio lo que ahora se denomina: almacén temporal centralizado (ATC) de residuos nucleares. Y, hasta el día de ayer, ya hay cuatro municipios que se presentan como candidatos: Ascó, en Cataluña; Santervás, en Castilla y León; y Yebra y Villar de Cañas, en Castilla-La Mancha. Se presentarán más, sin duda. Pues, ciertamente, la necesidad vital de una alternativa a la agricultura y a la ganadería -que, lamentablemente, en algunas comarcas no están en su mejor momento-, exige soluciones urgentes para evitar que algunos pueblos desaparezcan. Y esta es una realidad incuestionable. Que está ahí, pese a quién pese. Ahora bien, la desconfianza generalizada sobre la seguridad de estos almacenes, o silos, o cementerios nucleares, o cómo quieran denominarlos, no se desvanece tan fácilmente.
Recordarás, amigo mío, un artículo que escribí hace un par de años, relacionado con este asunto, en el que hacía referencia a la peligrosidad de la energía nuclear, poniendo como ejemplo el desgraciado accidente ocurrido el 26 de abril de 1986 en Ucrania, en la central de Chernóbil. La fuga de grandes cantidades de material radiactivo a la atmósfera, causó decenas de víctimas mortales e innumerables afectados por la radiación. Sin embargo, aún reconociendo que el riesgo cero no existe en ninguna actividad, y que mis precarios conocimientos sobre la materia me obligan a manifestarme con la debida cautela, sigo considerando que la energía nuclear lleva implícito un gran riesgo de impacto radiológico ambiental, cuya magnitud, en gran medida, todavía desconocemos.
No quiero preocuparte, querido amigo, con mis consideraciones y temores; pues, en la prensa de anteayer, he leído las declaraciones de un profesor de ingeniería nuclear, Eduardo Gallego Díaz, miembro del comité de expertos que asesoró al Gobierno sobre el almacén de residuos radiactivos, en las que asegura que el silo nuclear resistiría el impacto de un avión de combate a 800 km/h. Y esto, en principio, supone una cierta garantía. También es cierto, que un almacén de este tipo nada tiene que ver con una central nuclear: “El proyecto -manifiesta el profesor Gallego Díaz- se basa en el aislamiento de productos radiactivos en una doble capa de acero. Las barras de combustible gastado se encuentran dentro de una cápsula. Y todo va dentro de un silo con paredes de hormigón armado de resistencia especial de entre 1,5 y 2 metros de grosor”. Continúa diciendo que las radiaciones están totalmente controladas y no pueden salir de los muros de hormigón… Luego, todavía queda lo del transporte, que, según en que condiciones y circunstancias, digo yo, tampoco es un tema baladí. Por todo ello, aunque debemos confiar en los que tienen amplios conocimientos sobre este asunto, sigue preocupándome -y, mucho, muchísimo- la energía nuclear y sus posibles efectos secundarios.
Otro de los asuntos que ha levantado cierta polvareda, por considerarse “El mayor escándalo sanitario del siglo” -así figura en un titular de prensa-, es la gripe A.
En mi carta del pasado 2 de septiembre de 2009, en la que te hablaba de la alarma social provocada por las contradictorias declaraciones de las distintas organizaciones médicas sobre la nueva gripe, también te decía: “ …sospecho que más de uno debe de estar frotándose las manos pensando en el que puede ser el negocio del siglo. O, por lo menos, el negocio de su vida”. Y, al parecer, así ha sido. El Consejo de Europa abrió una investigación para determinar si la declaración de pandemia por parte de la OMS estaba justificada y si, como se sospecha, ha habido intereses económicos -se refiere, naturalmente, a las multinacionales farmacéuticas- tras la campaña de vacunaciones masivas. Esperemos que esta organización continental llegue hasta el fondo del asunto. Mientras tanto, permaneceremos atentos.
Por último, paciente amigo, te comunico que el Gobierno pretende retrasar la edad de jubilación oficial a los 67 años, como medida para garantizar, dicen, el cobro de las pensiones más allá del año 2030. Bueno, otro tema de debate sobre el que, en principio, todos los partidos y sindicatos han expresado ya su oposición. De todos modos, según la información que aparece en la prensa de hoy, el Ejecutivo cuenta con el respaldo de la patronal y de la Comisión Europea. Estoy convencido de que no vamos a tener tiempo de aburrirnos. Y eso, de momento, no sé si es bueno o malo.
Un fuerte y reconfortante abrazo.
Robert NewPort (newport43@gmail.com)
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